domingo, 11 de marzo de 2018

¡Bienvenidos/as!


En este blog podréis encontrar una lista de mujeres que tuvieron una labor muy importante en la época del Renacimiento (S.XV-S.XVI) y el Barroco (S.XVII-S.XVIII), su interesante historia, las obras que realizaron, etc. Y además de todo esto, observaréis rasgos importantes y curiosos sobre el papel de la mujer en esta época y diversos enlaces sobre el tema.


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Introducción al tema

-Papel de la mujer en el barroco y en el renacimiento-


La mujer como creadora desde el siglo XVI al siglo XIX ha estado marcada por “sonrisas y lágrimas”. Esto se debe a que sí ha habido grandes artistas pero no han sido reconocidas como tales ni valoradas por la posteridad. Muchas pinturas realizadas por mujeres fueron inicialmente atribuidas a varones, lo que indicaría que no hay diferencias objetivas entre el arte realizado por mujeres o por hombres, pero cuando se verifica que la autora es una mujer, baja mucho el valor económico y simbólico de la obra.

Pese a que hay constancia de que Plutarco escribió sobre la similitud entre el arte firmado por hombres y mujeres, durante la Edad Media primó el silencio en este sentido “debido al anonimato artístico” que imperaba por entonces. Es más, hay que llegar hasta el siglo XVI para encontrar referencias directas sobre estas creadoras, como la que hace Giorgio Vasari de Propercia di Rossi, escultora nacida en 1490, en su obra de referencia Vida de los arquitectos, pintores y escultores italianos. 

Además, un dato muy relevante, es que el 99 por ciento de la bibliografía haya estado firmada por hombres. Esto repercute en que estas artistas hayan sido “silenciadas” frente a la “celebración de la masculinidad” y el reconocimiento a los grandes nombres como Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, Rafael o Caravaggio.

Interesante artículo de la mujer en la Historia del Arte, con motivo del Día de la Mujer Trabajadora del 2004

Con motivo de la celebración del Día de la Mujer Trabajadora, este año 2004 la Biblioteca de la UNED realiza una exposición bibliográfica centrando la mirada en la mujer como sujeto del arte. Las pintoras y escultoras han sido sistemáticamente presentadas en los manuales de historia del arte de una forma marginal lo que podría hacernos pensar que apenas habían existido, mientras que como objeto eran ampliamente representadas en cuadros, esculturas y demás manifestaciones artísticas de todos los tiempos.

Lo cierto es que sí ha habido grandes artistas pero no han sido reconocidas como tales ni valoradas por la posteridad. Muchas pinturas realizadas por mujeres fueron inicialmente atribuidas a varones, lo que indicaría que no hay diferencias objetivas entre el arte realizado por mujeres o por hombres, pero cuando se verifica que la autora es una mujer, baja mucho el valor económico y simbólico de la obra. Vamos por ello a realizar un breve recorrido por la historia del arte constatando así su presencia y los obstáculos a los que tuvieron que enfrentarse y superar para poder dedicarse a aquello que verdaderamente deseaban. 

Según la tradición recogida por Plinio el Viejo en su Historia Natural, la pintura fue una invención femenina: la joven hija del alfarero Butades Sicyonius trazó sobre un muro el contorno de la sombra del rostro de su amado cuando partía para lejanas tierras. 

El primer ejemplo documentado de una obra de arte firmada por una mujer se remonta sorprendentemente a la Alta Edad Media. Generalmente los artistas del medievo no firmaban sus obras y tampoco lo hacían los autores de los manuscritos iluminados, pero en el ejemplar del Comentario del Apocalipsis de Beato de Liébana que se conserva en la Catedral de Gerona (terminado en el 975) aparecen los nombres de Ende "pintora y sierva de Dios" (pintrix et Dei adiutrix) y del monje Emeterio. 

En el siglo XV comenzó a producirse en Italia un cambio en la valoración social del artista, que se extendió luego por todo el Renacimiento y el Barroco. Los artistas empezaron a reivindicar que la pintura, la escultura y la arquitectura fuesen consideradas artes liberales ya que requerían una intensa actividad intelectual y espiritual que las alejaba del simple oficio mecánico y artesano al que estaban sujetas en la Edad Media con el sistema gremial. En este momento la formación de los artistas requiere conocimientos de Geometría, Física, Aritmética y Anatomía, disciplinas que no se incluían en la formación de las mujeres. Empieza a ser fundamental también la copia del natural y concretamente el dibujo del cuerpo humano desnudo, actividad por completo vedada a la mujer, quien, por otro lado, mantiene una absoluta dependencia del varón, accediendo a la profesión de la mano de un protector, un marido artista o un padre artista. En estos casos las mujeres reciben la formación en el taller familiar (Lavinia Fontana, Artemisia Gentileschi, Luisa Roldán). Si por el contrario pertenecen a la nobleza o a la burguesía adinerada (Sofonisba Anguissola), la formación humanística que se les proporcionaba incluía el aprendizaje del dibujo y la pintura al igual que la música, disciplinas que eran impartidas por maestros consagrados. 

Otro aspecto importante durante el Renacimiento y el Barroco es el rechazo de los artistas al cobro de honorarios por la realización de su obra, ya que el trabajo remunerado era considerado un "oficio" indigno de caballeros. Así los artistas, para poder desarrollar su actividad, buscan la protección de la nobleza o la monarquía. En este sentido, la aceptación social de algunas pintoras se debió precisamente a que fueron damas de la corte como por ejemplo, Sofonisba Anguissola en la corte española y Levina Teerlinc en la inglesa. 

El siglo XVIII fue una época de grandes cambios y grandes revoluciones. Durante la Ilustración se amplía poco a poco el campo profesional de las mujeres sobre todo en la enseñanza. La separación de los sexos y los diferentes programas educativos genera una mayor demanda de profesorado, preferentemente femenino, para las escuelas de niñas. Por otro lado, las clases acomodadas consideraban imprescindible en la educación de las jóvenes un cierto conocimiento de dibujo y pintura, así como de canto y música, por lo que muchas artistas se convierten en maestras de estas disciplinas acogiendo pupilas (Adélaïde Labille-Guiard). 

A pesar de estos logros, la discriminación es manifiesta. Continúan las mujeres siendo mayoritariamente excluidas de las Academias y de los concursos como el prestigioso Prix de Rome. 

Las Academias eran los lugares establecidos en la época para la formación de los artistas y el acceso a las mismas era controlado al máximo por los propios miembros que defendían así sus prerrogativas frente a otros artistas y sobre todo frente a las mujeres, restringiendo su incorporación o evitando su nombramiento como miembros de pleno derecho. Las mujeres que obtenían el privilegio de formar parte de las Academias (Angelica Kauffmann, Elisabeth Louis Vigée-Lebrun) tenían prohibida la asistencia a las clases de desnudo. Esto dificultaba el acceso a una sólida formación, que incluía el estudio del natural, de la que sí disfrutaban en cambio sus colegas varones. Por este motivo las mujeres no podían consagrarse a géneros como la pintura de historia o mitológica, que implicaban un conocimiento pormenorizado del cuerpo humano, viéndose obligadas a cultivar géneros considerados "menores" como el retrato, el paisaje o la naturaleza muerta, a la vez que se les cerraban las puertas del éxito ya que en los Salones y concursos eran especialmente valorados los grandes temas históricos o mitológicos. 

Tampoco tenían la facilidad de sus compañeros para realizar largos viajes al extranjero que completasen su educación artística porque era impensable que las mujeres viajasen sin la compañía de algún familiar o se mostrasen solas en público. 

En el siglo XIX crece el número de mujeres dedicadas al arte y se afirma en la sociedad la idea de la mujer artista, pero es un siglo de grandes contradicciones pues, si bien la mujer va adquiriendo derechos sociales, laborales, económicos, por otro lado el restrictivo modelo femenino victoriano relega a la mujer al papel de esposa, madre y ángel del hogar. 

Continúan teniendo los mismos problemas para acceder a las Academias, pero surge otro tipo de entidades de carácter más liberal como las sociedades de artistas en general y las asociaciones de mujeres artistas en particular, que se crean para defender, sobre todo en este último caso, los intereses de estas mujeres instituyendo premios y bolsas de estudio, organizando exposiciones y luchando contra la discriminación de los organismos oficiales. También algunos maestros aceptan mujeres en sus talleres como el caso de Jacques Louis David pero hay cada vez más mujeres artistas que poseen un estudio propio (o compartido con otras compañeras), un espacio donde poder trabajar y donde las más famosas aceptan pupilas como el ya comentado de Adélaïde Labille-Guiard. 

En la segunda mitad del siglo las grandes Escuelas de Bellas Artes comienzan a aceptar mujeres, pero aumentando para ellas las cuotas de inscripción y manteniendo la prohibición de copiar desnudos del natural. 

Con la vanguardia artística francesa, proliferan en París los talleres y escuelas que mantienen contacto con los focos de la bohemia y alguno de los cuales abren aulas femeninas como por ejemplo el Estudio de Charles Chaplin (donde estudia Mary Cassatt) o la Académie Julian. El Impresionismo atrae también a algunas mujeres como Berthe Morisot o Mary Cassatt alumnas de Manet y Degas respectivamente. 

Durante la primera mitad del siglo XX las mujeres se aproximan con entusiasmo al mundo de las vanguardias artísticas. Aparentemente las limitaciones que había sufrido la mujer a lo largo de toda la historia se habían superado: ya tiene acceso libre a las escuelas de pintura, pueden participar en exposiciones y concursos o copiar desnudos del natural, pero los prejuicios continúan instalados en la sociedad. Así vemos que las escuelas de arte están gestionadas por hombres, los críticos de renombre son hombres y los jurados de los concursos los componen hombres. La situación no ha cambiado mucho cuando el célebre fotógrafo Alfred Stieglitz debe defender el trabajo de su esposa, la pintora Georgia O’Keeffe durante la presentación de una exposición de la obra de ella. 

Solo a partir de los años sesenta, con la consolidación del movimiento feminista y la lucha por los derechos de la mujer, se empiezan a realizar estudios que van sacando de las sombras a artistas de todos los tiempos, algunas de las cuales habían gozado de gran éxito en su época y demostrando la extraordinaria calidad de los trabajos de muchas de ellas cuyas obras eran a veces atribuidas a sus padres o maestros también artistas y, claro está, varones. 

Como muestra de estas reivindicaciones, cabe señalar la realizada en 1989 en Nueva York por el grupo de activistas feministas Guerrilla Girls con carteles donde se leía: ¿Tienen que estar desnudas las mujeres para entrar en el Metropolitan Museum? Menos del 5% de los artistas de la Sección de Arte Moderno son mujeres, pero el 85% de los desnudos son femeninos. 



Enlace: http://www2.uned.es/biblioteca/mujer_arte/introduccion.html


Fuente: Biblioteca de la UNED

SOFONISBA ANGUISSOLA (1530-1626)


BIOGRAFÍA

Sofonisba Anguissola es una pintora renacentista, natural de Cremona (Italia) que llega a España en el año 1559 invitada por Felipe II para ser maestra de pintura de su tercera esposa, la joven reina Isabel de Valois. Llegó España con 27 años para convertirse en dama de compañía de la nueva reina, Isabel de Valois.


El monarca admiraba la obra de la pintora italiana y le encargó varios trabajos, convirtiéndose por entonces en profesora de pintura y retratista de la corte. 

Abandonará en 1573 con destino a Sicilia tras su matrimonio con un noble de origen catalán, Fabrizio Moncada. Durante esos años van a pasar por delante del caballete de la pintora todos los personajes relevantes de la casa real, empezando por los propios reyes, sus hijos y las figuras más importantes de la nobleza del momento. 

A la muerte de la reina, siguió manteniendo el favor del rey que le encargó la educación de las pequeñas infantas: Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela. 

Fue la primera pintora renacentista con fama internacional.



OBRAS REALIZADAS


Un total de 50 obras han sido atribuidas con seguridad a Sofonisba. Sus cuadros pueden ser vistos en las galerías en Bérgamo, Budapest, Madrid (Museo del Prado), Milán (Pinacoteca de Brera), Nápoles, Siena y Florencia (Galería Uffizi). Su obra ha tenido enorme influencia en las generaciones de artistas posteriores. Su retrato de la reina Isabel de Valois con una piel de Marta Cibelina fue el retrato más copiado en España. Entre estos copistas se incluyen muchos de los mejores artistas del momento, como Pedro Pablo Rubens.


Por todo lo comentado anteriormente, ha sido un precedente para otras mujeres artistas. Pese a vivir en una época donde las mujeres estaban ausentes de las artes visuales (por imposición) su éxito abrió el camino a otras mujeres para desarrollar sus carreras artísticas. Entre sus nombres se encuentran Lavinia Fontana, Bárbara Longhi, Fede Galizia y Artemisa Gentileschi.




1. Autorretrato, 1556





2. Retrato de las infantas Isabella Clara Eugenia and Catalina Micaela, 1570






3. Retrato de Ana de Austria, 1573






4. Catalina Micaela, 1585






5. Vecellio pintando a Sofonisba (Pinacoteca de Siena)







TEMÁTICAS QUE TRATAN

Cultivó especialmente el retrato y el autorretrato, estableciendo nuevas reglas en el ámbito del retrato femenino. Apenas se conservan 50 obras y muchas de ellas se han atribuido erróneamente a otros artistas masculinos como Zurbarán, Moro, Tiziano o El Greco. Fue muy conocida, distinguida y respetada en su larga vida –más de 90 años–, y admirada por los grandes pintores de la época, como Miguel Ángel, Tiziano o Van Dyc. De los 1.100 cuadros que cuelgan en las galerías del Museo del Prado, sólo tres tienen autoría de una mujer: Sofonisba Anguissola. 


PARA SABER MÁS....

Aquí podrás encontrar un vídeo sobre una conferencia ofrecida por Jorge Sebastián Lozano sobre "Maestros en la sombra. La otra cara del Museo del Prado. Sofonisba Anguissola. Una mirada femenina en la corte."



ARTEMISIA LOMI GENTILESCHI (1593 - 1654)


BIOGRAFÍA

Fue una pintora barroca italiana. Vivió en la primera mitad del siglo XVII. Tomó de su padre, Orazio, el límpido rigor del dibujo, y le injertó una fuerte acentuación dramática, tomada de las obras de Caravaggio, cargada de efectos teatrales, elemento estilístico que contribuyó a la difusión del caravaggismo en Nápoles, ciudad a la que se trasladó en 1630. 

Artemisia Gentileschi está considerada como una de los primeros pintores barrocos, de los más completos de su generación. Pintó cuadros históricos y religiosos en un momento en que estos temas heroicos eran considerados inadecuados para el espíritu femenino. Retocó y modificó obras de su padre, dotándolas de un realismo que antes no tenían. Les añadió una atmósfera dramática, acentuando el claroscuro a la manera de Caravaggio, contribuyendo así a que este estilo madurase. Representa así un caravaggismo violento. 



OBRAS REALIZADAS


1. Giaele e Sisara, 1620.





2. Autorretrato como mártir, 1615.






3. Susanna e i vecchioni, 1610.






4. Giuditta che decapita Oloferne, 1612-1613.





5. Danae, 1612.







TEMÁTICAS QUE TRATA

En la obra de Artemisia pueden detectarse "rasgos de feminismo" en tanto que no acepta los modelos establecidos de feminidad. Es una artista, que en su momento a accedió a altas cuotas de independencia personal y reconocimiento de su valía creativa y ofrece algunos rasgos que "se enfrentan firmemente con los tópicos misóginos dominantes de la época".


Las figuras protagonistas femeninas de su pintura tienen una actitud especial de coraje y llenas de fuerza física y moral que se resisten a ser controladas, sin que haya correlato en los personajes masculinos.

ELISABETTA SIRANI (1638 - 1665)


BIOGRAFÍA

Nacida en Bolonia en 1638 e hija de Giovanni Andrea Sirani, Elisabetta es en la historia de la pintura uno de los pocos ejemplos de mujeres artistas que alcanzaron la fama y el reconocimiento de sus contemporáneos.

Fue una pintora italiana de estilo barroco y uno de los últimos representantes de la brillante escuela boloñesa del siglo XVII. Fue una de las primeras mujeres pintoras de proyección internacional, pero su prematura muerte con 27 años de edad truncó una carrera que pudo haber evolucionado hacia el barroco decorativo que abanderó Luca Giordano.

Aunque su prematura muerte, en agosto de 1665, limitó su carrera a apenas una década, Sirani dejó una producción sorprendentemente amplia: 200 pinturas, así como dibujos y diversos grabados.

Elisabetta trabajaba con asombrosa rapidez. Su taller llegó a ser visitado por amantes del arte de toda Europa, interesados en presenciar su proceso pictórico. Se cuenta que muchos dudaban que ella pudiera realizar con tanta rapidez una obra, por lo que llegó a convocar a los incrédulos el 16 de mayo de 1664 para que fueran testigos de su manera de pintar.


OBRAS REALIZADAS

1. Autorretrato (1658, Museo Pushkin, Moscú).




2. San Antonio de Padua en adoración del Niño (1662, Pinacoteca Nacional de Bolonia).





3. Virgen y el Niño (1663, National Museum of Women in the Arts, Washington).


4. Porcia hiriéndose el muslo (1664, Fundación Miles, Houston, EE.UU).



5. San Juan Bautista niño en el Desierto (1664, Museo del Prado, España).

                           


TEMÁTICAS QUE TRATA

La pintura, el dibujo y el grabado no fueron las únicas actividades de esta artista; también incursionó en la música y la poesía. En todos estos ámbitos desarrolló sus obras en torno a temas históricos y religiosos. También realizó retratos, pero lamentablemente ninguno ha sobrevivido, salvo sus autorretratos.

Como dibujante, Elisabetta Sirani es absolutamente original y sus dibujos a aguada, realizados a punta de pincel, con absoluto virtuosismo en la captación de la forma y en los contrastes luminosos, son imposibles de confundir con los de cualquiera de los artistas contemporáneos.

En sus dibujos a lápiz y tinta, Sirani introducía fuertes contrastes de luces. Ejemplo de ello es su Caín matando a Abel del Castillo de Windsor. En sus pinturas, sin embargo, Sirani fue menos personal y suavizó el claroscuro con sombras tostadas. Por lo general, sus composiciones son de formato medio y simples en cuanto a diseño, y mantienen un tono agradable y decorativo de indudable atractivo comercial.

GINEVRA CANTOFOLI (1618 - 1672)

BIOGRAFÍA
Ginevra Cantofoli fue una pintora nacida en 1618 y falleció en Bolonia en 1672. Fue una pintora italiana del barroco que trabajó temáticas religiosas y alegóricas. Ginevra nació en el seno de una familia que poco tuviera que tener alguna relación con el arte pero poco a poco, su gusto por la pintura de aquella época fue en aumento. Los padres de Ginevra fueron Francesco Cantofoli y Olivia Buldrini, en el que según a los documentos que aún conocemos, esta familia tenía buenos recursos económicos. Sin embargo, ningún miembro de la familia eran pintores pero su padre se preocupó por dar a Ginevra una buena educación para alentarla para la profesión de pintora.

Estudió en la Academia de Diseño de Elisabetta Sirani trabajando después en su taller. En lo que respecta a su obra se centra en dos temáticas: la religiosa y la alegórica/mitológica. En su ciudad pintó varios retablos entre los que se encuentran "La última cena" que se encuentra en la iglesia de San Procolo, un "Santo Tomás de Villanueva" que se encuentra en la basílica de San Giacomo Maggiore, una "Virgen con el rosario" en la iglesia de San Lorenzo y una de Santa Apolina. Ginevra pintaba en miniatura y las protagonistas eran sobre todo figuras femeninas.
Con respecto a su producción fue muy rica, pero muchas de sus obras fueron desapareciendo. Antes de morir, se dice que Ginevra tenía 51 obras en su poder tras trabajar en el taller de Giovanni Andrea Sirani.



OBRAS REALIZADAS

1. Alegoría de la pintura (1660).


2. Ninfa marina.
                                    


3. Alegoría a la vanidad.
                                        


4. Escena alegórica.