Elisabetta Sirani


BIOGRAFÍA

Nacida en Bolonia en 1638 e hija de Giovanni Andrea Sirani, Elisabetta es en la historia de la pintura uno de los pocos ejemplos de mujeres artistas que alcanzaron la fama y el reconocimiento de sus contemporáneos.

Fue una pintora italiana de estilo barroco y uno de los últimos representantes de la brillante escuela boloñesa del siglo XVII. Fue una de las primeras mujeres pintoras de proyección internacional, pero su prematura muerte con 27 años de edad truncó una carrera que pudo haber evolucionado hacia el barroco decorativo que abanderó Luca Giordano.

Aunque su prematura muerte, en agosto de 1665, limitó su carrera a apenas una década, Sirani dejó una producción sorprendentemente amplia: 200 pinturas, así como dibujos y diversos grabados.

Elisabetta trabajaba con asombrosa rapidez. Su taller llegó a ser visitado por amantes del arte de toda Europa, interesados en presenciar su proceso pictórico. Se cuenta que muchos dudaban que ella pudiera realizar con tanta rapidez una obra, por lo que llegó a convocar a los incrédulos el 16 de mayo de 1664 para que fueran testigos de su manera de pintar.


OBRAS REALIZADAS

1. Autorretrato (1658, Museo Pushkin, Moscú).




2. San Antonio de Padua en adoración del Niño (1662, Pinacoteca Nacional de Bolonia).





3. Virgen y el Niño (1663, National Museum of Women in the Arts, Washington).


4. Porcia hiriéndose el muslo (1664, Fundación Miles, Houston, EE.UU).



5. San Juan Bautista niño en el Desierto (1664, Museo del Prado, España).

                           


TEMÁTICAS QUE TRATA

La pintura, el dibujo y el grabado no fueron las únicas actividades de esta artista; también incursionó en la música y la poesía. En todos estos ámbitos desarrolló sus obras en torno a temas históricos y religiosos. También realizó retratos, pero lamentablemente ninguno ha sobrevivido, salvo sus autorretratos.

Como dibujante, Elisabetta Sirani es absolutamente original y sus dibujos a aguada, realizados a punta de pincel, con absoluto virtuosismo en la captación de la forma y en los contrastes luminosos, son imposibles de confundir con los de cualquiera de los artistas contemporáneos.

En sus dibujos a lápiz y tinta, Sirani introducía fuertes contrastes de luces. Ejemplo de ello es su Caín matando a Abel del Castillo de Windsor. En sus pinturas, sin embargo, Sirani fue menos personal y suavizó el claroscuro con sombras tostadas. Por lo general, sus composiciones son de formato medio y simples en cuanto a diseño, y mantienen un tono agradable y decorativo de indudable atractivo comercial.

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